CUENTO "EL RETORNO DE PARAÍSOS HÍBRIDOS"

26.03.2013 18:57

 

"EL RETORNO DE PARAISOS HIBRIDOS"
AUTOR: C. ALEJANDRO SANDOVAL MEDINA
Las cosas no funcionaban del todo bien en el hogar de Alberto Sánchez, joven Capitalino de ojos tristes y sonrisa perfecta, primogénito de una familia disfuncional, de padre alcohólico, madre con problemas de menopausia y una hermana con el vicio de drogadicción, nada más alentador en el círculo cercano de Alberto; su familia. Como todos los jóvenes de su edad añoraba ser estrella de rock, tener a su disposición todos esos lujos, mujeres, una gran mansión y coches deportivos, pero sobre todo ser escuchado y lograr ese vínculo entre emisor y receptor. De comportamiento rebelde, cabello largo; por lo menos algo debería de tener para empezar a ser una gran estrella de rock.
Fue un lunes por la mañana, cuando alentado por un grupo de amigos que compartían las ideas de “Yo soy 132”; decidió unirse a la marcha que se llevaría a cabo el domingo a las 9:00 A.M. frente al zócalo, todo el día lo pasó enviando invitaciones a sus conocidos por medio de las redes sociales. En el País se vivía una gran tensión por todas las cuestiones políticas, el elevado cobro de impuestos y los salarios miserables que existían pero algunos jóvenes usaban estas excusas para crear anarquía e inestabilidad en la sociedad, sin querer realmente ayudar a corregir un sistema, se aprovechaban de las buenas intenciones y de la explosión de hormonas y energía de otros jóvenes en busca de una ideología existencial, con la cual materializar esa rebeldía producto de una familia con problemas económicos y de comunicación, como lo es en la mayoría de nuestros hogares. La solución no está en las calles, sino en los hogares, ¿ Acaso es muy difícil verlo desde ese punto de vista?
Cada vez que llegaba a su hogar era un martirio, entre gritos, maldiciones y maltrato sicológico más que físico, pero resulta que este tipo de maltrato e incomprensión es aún peor que los golpes. Alberto se encerraba en su cuarto, su espacio; por fin un lugar en el cual encontraba esa paz, entraba en una verdadera comunión, una forma de meditación cuando veía los posters de las máximos exponentes del rock añejo; Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin, sus ídolos en las paredes, junto a otros avatares de la libertad de pensamiento y democracia como lo era el “Che Guevara”, “Gandhi”, “Villa” y “Zapata”, en otra pared la imagen de “The Beatles”, “Elvis Presley” y “Michael Jackson” impresos en pasta celulosa. Encendía el estéreo, las guitarras y aquellos gritos se esfumaban en sus pensamientos, dando cabida a las melodías más extravagantes y afrodisiacas, cantadas por aquellos que ya no existen, los soñadores, libres, poetas y locos.
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La marcha era por los mismos ideales de siempre, “Democracia”, aunque esta finalidad era manchada por intereses ocultos de parte de algunos políticos, que usaban un grupo de jóvenes para ocasionar el caos. Era una oportunidad de manifestación para otros, los cuales buscaban la satisfacción de dar a conocer sus ideales para un México mejor. 11:34 del domingo, todo se había salido de control, desmanes por toda la ciudad, la anarquía reinaba en gran parte del centro, pandilleros con armas rusticas: palos, piedras, bombas molotov. Muchos temian por un nuevo recuerdo de Tlatelolco, aquel fatídico año del 68, pero
Era un pequeño ejército de jóvenes comenzó a saquear negocios aledaños, ultrajaron a personas que por alguna cuestión laboral o de coincidencia se encontraban cerca, momento después de provocar a las autoridades, lograron su cometido, los policías comenzaron a poner orden de manera aleatoria, agrediendo de forma discriminada de igual manera contra los grupos anarquistas y contra aquellas personas que solo hacían una marcha pacifista, entre ellos el joven de ojos tristes y sonrisa perfecta, Alberto. Fueron atacados brutalmente, confundidos con aquellos otros pandilleros que solo querían causar desorden, Hubo 72 detenidos, fue lo que se supo al respecto, pero por una causa desconocida los medios de comunicación como en cada situación en este tipo de acontecimientos, nunca mencionaron los 18 heridos, además de 6 víctimas mortales a causa de los golpes ocasionados por los policías.
La ambulancia se abría paso rápidamente, entre el tumulto de gente que se expandían huyendo, trasladaba al hospital más cercano a dos jóvenes heridos de gravedad, uno de ellos era Alberto, yacía tendido sobre la camilla, con una fuerte herida en el occipital, al llegar al hospital lo atendieron de inmediato, uno de los médicos le preguntó a su colega “¿Qué paso con este muchacho?” a lo que el otro respondió:
- Golpes en la cabeza, le ocasionaron lo que al parecer es muerte cerebral, falta esperar los resultados para corroborar la información.
-Que tristeza que por tonterías trunquen su futuro, sus sueños, de estos Jóvenes.
-No creo que sea por tonterías, opino que es por que la actitud la tienen mal proyectada. Contestó.
El cuerpo yacía tendido sobre la camilla, su mente seguía teniendo vida, pero su alma estaba en otro lugar, un lugar onírico, donde muy pocos pueden llegar, tiene diferentes nombres según la cultura, unos lo llaman: cielo, infierno, purgatorio, umbral, limbo o paraiso.
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Alberto abrió los ojos, desorientado observó detenidamente el lugar donde se encontraba, era lúgubre y con una neblina que daba un halo de misterio, caminó sin rumbo fijo, a su alrededor cientos de puertas a través de los pasillos con un brillo muy especial e intenso lo miraban, decidió entrar a una que le llamó la atención, con el número 27. Al entrar una luz le cegó momentáneamente, al elevar los parpados notó que se encontraban reunidas varias personas con atuendos inverosímiles entre sí. Una mujer rubia de enormes anteojos, con pantalones acampanados, diversos collares colgando de su cuello, hablaba con otros presentes en aquel cuarto sucio, obsceno y lleno de música. Otro individuo solo observaba en un rincón, su semblante parecía de tristeza, apariencia desaliñada, en sus ojos azules se reflejaban el humo del cigarro, mientras que un hombre sin camisa bailaba con un frenesí desquiciado en medio de la sala, realizaba una danza alucinante, a su lado dos individuos peleaban por un instrumento, uno afroamericano que en ningún momento soltó su cigarrillo, mientras que el otro con cabello lacio y rubio aferraba la guitarra; De pronto una chica de tez blanca, botella en mano y con un lunar en su rostro, gritaba. “La fiesta debe de continuar, traje más botellas”. Entre píldoras, botellas vacías de alcohol, rock, olor a hierba y vómito. Alberto los observó detenidamente, sus rostros los había visto mil veces, pero ahora estaban vivos, al menos para èl, se abrió paso, para verlos más cerca pero una luz lo arrastro fuera de aquella habitación.
Las paredes comenzaron a tornarse multicolores, un mundo de sicodelia abrumaba el lugar, imágenes de diversas culturas, santos y mesías, puertas con diferentes números a través del corredor, abrió una con el número 324, escuchó y dijo. “¿Mariachi?” se asomaron dos charros de bigote muy bien definido, ambos con un porte magnifico de masculinidad, cantando con una mujer hermosa, bonita, preciosa, de nombre María. Alberto de inmediato cerró la puerta y al final del corredor observó miles de pasadizos, cada uno con un distintivo letrero que decían: “Bienvenidos al espacio de los Escritores”, “Bienvenidos al espacio de los Pintores”. Vio unas escaleras, Corrió desesperado, mientras que tres hombres subían, no pudo alcanzarlos, solo vio la habitación en la que se metieron con el número 612, al entrar lo observaron los tres detenidamente, un tipo muy educado y sarcástico, con nariz pronunciada y cabello largo, lentecillos redondos, muy alto.Le dijo :
-Oye chico, tú no deberías de estar aquí, tienes muchas cosas por hacer y un camino por seguir.
- Estoy perdido, no sé dónde estoy, de donde vengo y hacia dónde voy. Contestó. Otro de rostro pálido como de un maniquí, que hacia movimientos extraños de cadera, gran copete, portaba un traje blanco muy brilloso. Habló casi como cantando:
- Tienes que confiar, el espectáculo debe de continar nunca claudiques a tus sueños, nunca des oportunidad a la negatividad, tu fuerza de voluntad debe de ser fuerte sin maldad.
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Mientras que el tercero era demasiado delgado, con un sombrero corto y lentes oscuros , sus pies se movían ágilmente, el rostro presentaba algunas modificaciones, en un santiamén los tres al unísono cantaron, sus voces latieron como si fueran el corazón de la tierra, todo se detuvo por un momento, el tiempo y espacio se conjugaron en un eco hermoso, retumbó el lugar, como poemas de aves y delfines, Alberto nunca había escuchado tan hermoso sonido, imaginó las aves de alas rotas volver a levantar el vuelo, las flores marchitas volver a florecer, flora y fauna extinta volver a nacer. El caballero de cabello largo y lentes redondos lo acompaño hacia la salida, pero había mucha gente, de todas las culturas y edades, haciendo fila, rostros conocidos mediante imágenes vistas a lo largo de su vida, Dalí, Da vinci, Homero, Wilde, Shakespeare, Sinatra y tantos otros formados, para, ¿entrar o salir?. A la velocidad de la adrenalina, se abrieron las puertas de una habitación que se encontraba al final, una imagen inverosímil en el aire, una escena abstracta de todo conocimiento destelló con todo el resplandor de una estrella fugaz.
Los doctores rodeaban la camilla donde se encontraba Alberto ya sin vida. Familia, amigos y novia lloraban fuera de la habitación, les habían dado la mala noticia. El ambiente era denso, nostálgico y de gran tristeza. Pero hay algo más haya de nuestra comprensión, un paraíso en otra frecuencia o vibración, donde ocurren los metabolismos del alma, la metamorfosis de nuestra conciencia, porque al final del camino tenemos que cumplir con nuestros sueños, con nuestro destino. Segundos después en el cuarto 333 nació un bebé, varón, de ojos tristes y sonrisa perfecta, muchos dicen que escucharon en el cuarto un sonido, guitarras y coros, era rock; tal vez lo que el destino le espera para aquel niño recién nacido.
AL FIN