CUENTO "DEL OTRO LADO"
26.03.2013 18:59
“DEL OTRO LADO”
AUTOR: C. ALEJANDRO SANDOVAL MEDINA
Todo comenzó un lunes al mediodía .Jorge Monteblanco yacía de rodillas sobre la tumba de su amada, recién fallecida. Colocó una rosa mientras que las otras personas se retiraban del cementerio, en ese instante de tristeza vislumbró un objeto, colgado en una cruz aledaña, era un hermoso rosario; el cual al ser de un desconocido dueño, lo tomó sigilosamente y con pasos lentos buscó el camino que señalaba la salida de aquel cementerio. Subió al camión de regreso a su hogar; mientras veía por la ventana pasar las casas, vehículos y árboles. Sacó aquel rosario negro, lo observó detenidamente para luego colocarlo en su cuello, pero la mano de una mujer que estaba sentada a su lado lo detuvo, extrañado decidió hacerle caso y lo volvió a guardar. En ese mismo instante Jorge no se percató que un espectro lo acompañaba, nadie lo podía notar, solo aquellos que tienen el don, como aquella mujer, eran los que lo podían ver.
Por fin había llegado a su destino, bajó del transporte y como cualquier joven de su edad hizo caso omiso de la advertencia de aquella mujer y esta vez nadie le impidió colocarse aquel misterioso rosario, su casa estaba a solo dos cuadras, en su trayecto se topó con un anciano que pedía limosna sentado por un costado de la acera, Jorge no le presto importancia. Unos pasos más se topo con otra persona, al parecer era otra anciano, al pasar exactamente al lado, noto que se trataba del mismo anciano que se encontraba metros atrás, volteó inmediatamente, pero no había nadie en toda la calle, aquel anciano había desaparecido súbitamente, asustado, Jorge aceleró el paso, era imposible que se tratara de la misma persona , pero entonces ¿qué pasaría con aquel anciano con el cual me tope en el camino? de igual manera no podía haber caminado tan rápido en tan solo unos segundos.
Llegando por fin a su casa leyó una nota de sus padres en la cual decía. “Hijo, tuvimos que salir de urgencia, tu tía sufrió un accidente, llegaremos el sábado, cuídate y ten resignación”. Terminando de leer rompió la hoja, provocándole tristeza tener que soportar el luto de su amada en soledad, en otro momento hubiera aprovechado la ocasión para organizar fiestas cada noche, invitar amigos y amigas, comprar cigarros , alcohol , pizza y botana; pero en este momento no, de repente escucho que tocaron la puerta, se apresuró a abrir, pero se sorprendió al observar que no había nadie, cerró la puerta inmediatamente, pensó que los nervios le estaban jugando una mala pasada, encendió la tele para distraerse un poco, que gran error, repentinamente el televisor se apagó sin una causa aparente, “Posiblemente una falla eléctrica”. Pensó. Ya que el control se encontraba en la mesa, la volvió a encender, a los pocos segundos nuevamente se apagó sin razón coherente ni lógica,
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molesto fue a checar el cable, todo estaba normal, cuando se encontraba agachado un estruendo lo sobresalto, la tele se encendió sola, todo esto le parecía muy extraño. Pero su mente escéptica y su falta de fe le cegaban tratando de encontrar lógica a sucesos inexplicables. Decidió desconectarla, terminando con el problema, se dirigió hacia su cuarto. Algo acechaba entre las sombras, un ente, un espectro demoniaco, sin que Jorge pudiera verlo, se encontraban en dimensiones diferentes, del otro lado, a diferencia de Jorge, aquel ser deseaba estar en la nuestra.
Al estar en su cuarto pensó que por fin descansaría, había sido un día muy extraño, deprimente y quizá la falta de sueño le estaba afectando, solo leería unas cuantas páginas de su escritor favorito H.P. Lovecraft antes de dormir. Un ruido le provocó un escalofrió desde su interior, una parálisis irracional, era el sonido de la tele que sorpresivamente se encendió. “¿Cómo es posible si la desconecté?”. Se preguntó. Se dirigió a la sala para cerciorase, posiblemente había quedado conectada, con piernas temblorosas, verificó que no solo sus sospechas eran ciertas, la tele al máximo de volumen, cambiando de canal pero además ¡Estaba desconectada!. Corrió hacia su cuarto, cerrándolo con seguro, el terror volvió como un soplo llegado desde el averno, se apoderaba de cada parte de su ser, tomó el teléfono y con voz entrecortada le llamó a su mejor amigo:
-Oscar, algo está pasando en mi casa, la televisión prende y se apaga sola al estar desconectada, tocan a mi puerta y no es nadie, y….
-Cálmate Jorge, si tú no crees en ese tipo de cosas, estas alterado por lo de tu novia.
-¡Claro que no! Hay algo aquí que me esta…………………
La llamada se interrumpió, un collage de sonidos tenebrosos venidos desde cualquier lugar llenaban la casa, de repente la puerta de su cuarto se abrió por una fuerza de ultratumba, no se encontraba nadie del otro lado, la volvió a cerrar, los sonidos seguían sin detenerse, estaba perdiendo la razón y la percepción de la realidad, agudizo sus sentidos para saber el origen de los sonidos, venían desde su ventana, con pasos lentos se dirigió a ella, lentamente corrió la cortina y…..desde lo más profundo del infierno se encuentran demonios que solo buscan sembrar el terror irracional en los seres humanos, solo buscan la sed del éter que los humanos desprenden al encontrarse completamente asustados, es su alimento, el manjar corrupto, incluso temidos por vampiros, brujas y nahuales, el miedo, los vuelve más poderosos, capaces de atravesar el umbral dimensional que nos separa de ellos….. uno de esos seres se encontraba del otro lado de la ventana, un ¡alarido! broto de su garganta,corrió demencialmente tratando de abrir la puerta pero esa fuerza extraña le
impedía hacerlo, volteo y su cuarto se encontraba literalmente de cabeza, todo desordenado, un segundo antes todo estaba en su lugar, cada segundo era todo un calvario, un purgatorio en vida, el ser usaba una fuerza sobrenatural incomprensible para el hombre mundano, esa misma fuerza abrió la puerta, Jorge sin poder abrir la puerta de la entrada, optó por
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encerrarse en el baño, perdió la noción del tiempo y el espacio, el miedo irracional recorría cada parte de sus neuronas, desde lo más profundo de su conciencia, el miedo primitivo , el miedo hacia lo desconocido, el ruido infernal continuaba, escuchó pasos lentos, fúnebres, ociosos; se dirigían hacia el baño, donde se encontraba en posición fetal, ¡tocaban la puerta! , la reacción de Jorge fue taparse el rostro con las manos, espasmos de horror como si fuera un maldito asma, flemas de llamas surcaban su garganta, por fin; el sonido de la puerta rechinando, abriéndose funestamente, el aire entraba con ráfagas tan frías como mil agujas que se introducían en la piel, esperaba lo peor, por fin abrió los ojos, y el terror desapareció, se trataba de Oscar, tomando aire Jorge le explico lo sucedido, fueron al cuarto pero todo estaba en orden, prendieron y apagaron la tele una y otra vez, no comprendía que era lo que pasaba, Oscar se retiro molesto creyendo que solo se trataba de una broma.
Adentro de la casa, lo único que hizo fue ir a la cama, “Quizá deba dormir, ha sido un mal día”. Pensó. Durante la noche sucesos extraños pasaban durante el letargo de Jorge, debajo de la cama se veían decenas de manos, moviéndose como serpientes, movimientos grotescos y bizarros, tratando de tomarlo por las piernas, espantado, se levantó, encendió la lámpara, y junto a él se encontraba aquel ser infernal,se volvió a levantar, se dio cuenta que era otro sueño. Pero al mirar hacia la puerta vio del otro lado del umbral al ser sobrenatural, ente, fantasma, demonio o lo que fuera, sabía que ya no era un sueño, pesadilla, desdoblamiento, viaje astral, ni nada parecido, nada más aterrador que la realidad.
Corrió a la velocidad de la adrenalina, para evitar que el extraño inquilino entrara a la recamara, lo logró, eso pensaba al tener su espalda contra la puerta; pero vio como los objetos se movían, las luces prendían y apagaban, ¿Que quería? En su mente encontró la respuesta, aquello que buscaba el ser infernal. Busco un cuaderno y un lápiz, comenzó a escribir automáticamente, en su mente divagaban y zumbaban como abejas miles de pensamientos irracionales, su lógica lo había desquiciado, ese terror inigualable había quebrado su realidad.
Pasaron los días, hasta que llegaron sus padres antes de tiempo, preocupados porque Jorge no contestaba las llamadas, al entrar a la casa vieron la sala hecha un desastre, pero un olor nauseabundo casi los hace vomitar, gritaron: ¡Jorge, hijo , hijo! Pero solo un sonido alcanzaban a escuchar, un chillido de un sístole y diástole, corrieron al cuarto donde se originaba aquel ruido extraño y maléfico. Vieron con asombro una imagen que jamás olvidarían en su vida, perturbados sus ojos a punto de desorbitarse, se encontraba meciéndose como un péndulo el cuerpo de Jorge, el chillido era cataléptico horrorificocolgado del techo, en todo el cuarto cientos de hojas pegadas en las paredes y tiradas en el suelo, con la misma palabra: “Rosario”, ¡Rosario!,¿Rosario?
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Familiares y amigos pensaban que el suicidio se debía a la gran pena de perder a su novia, gran error, las notas no se referían a un nombre, si no a un objeto. El día del entierro, Oscar fue el último en retirarse de la tumba de su amigo, de pronto vio un objeto que se encontraba colgado de la tumba de al lado, meciéndose a causa del aire, lo tomó, para después salir del cementerio. Hay historias que se repiten incansablemente, frente a nuestros ojos, pero simplemente no somos capaces de entender, ya que no tenemos el don. En ocasiones hay cosas que desconocemos, como nuestros actos, que nos llevan hacia las más aterradoras experiencias, malditas, horrorosas, sobrenaturales; pero reales, más reales que nuestra conciencia, si quieres sentir el miedo, solo mira del otro lado.
AL FIN